21 de noviembre de 2013

Fénix



Metamorfe llama
de inagotable
luz etérea
que se fuga
de mi mundo.
No pertenece
a nadie
solo se amarra
a sí misma,
su indomable ser.
Inhala fuerza,
coraje y valentía,
exhala mundos,
universos, placer.
Mirar sus ojos
y temerle al pecado
condenable,
sentir su alma
sin que mi dedo
roce su piel.
Su ángel
acaricia mi ángel
y por vez  primera
Venus ha hechizado
mis pasillos del saber.
Y sé lo imposible
de esta posibilidad
poética
que solo en estas letras
somos equis,
equis, ye.

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