
este amor.
Ya no duele.
Ya no quema
en las entrañas
con el fuego
de ayer.
No palpita
en tu pecho
el recuerdo
de un beso
ni me asfixian
las memorias
de la última
vez.
Ya no respira
este amor.
Sigiloso muere.
Se marchita
entre las venas
que una noche
ardieron
en ti.
Se acabaron
los segundos
que marcaban
nuestro tiempo
y como viajero
en nostalgia
me ha tocado
partir.
Llevo
en mi maleta
tu voz
y tu silencio,
tus ojos
de misterio
y tus labios
de mar.
Las últimas
letras
de tu nombre
secreto
y la latente
tristeza
por que no
volveré.
Ya no mata
este amor.
(Me lleva
muerta
en sus
brazos)
Me hizo
volar
al cielo
de tu cuerpo
y elevarme
a las alturas
de tu triste
canción.
Implacable
como el tiempo
le ha arrancado
las alas
a mi sueño,
despiadado
como el viento
me ha dejado
caer.
De la música
hacia el eco
voy perdiendo
vuelo,
cayendo
al olvido,
al nunca
jamás.
Y me quedo
sorda
con bemoles
de amargura
magistralmente
compuestos
por las letras
de tu adiós.
