31 de julio de 2008

Escribo


Escribo sobre mares
y ciclones
que mojan
mi garganta.
Sobre quimeras
y volcanes
que incendian
mi profundidad.
Escribo infiernos
entremezclados
con mis cielos
que truenan
por ti
y de otros tantos
naufragios
hacia el sur.
Escribo de la tinta
que deambula
por tus dedos
(esa que me posee
a horas altas
de la oscuridad).
Sobre sueños
rotos
bajo mi almohada
y sobre lágrimas
secas
que no me viste
llorar.
Escribo
relojes
que marcan
la hora
de nuestro tiempo.
Escribo odas
para tu ensueño
azul.
Escribo las muertes
que he fantaseado
en tu cintura
y las noches
que despierto
pensándote a ti.
Escribo
esas letras
que se asoman
por mi lápiz
y que pintan un mundo
en mi papel.
Escribo en secreto
el Aleph
de mi cosmos,
lo escribo todo:
escribo tu nombre.

1 de julio de 2008

Consumación



No fueron suficientes
los besos
ni mis labios
que en tu boca
perecían de ardor.
Fueron diminutas
mis manos
y las siluetas
que mis dedos
trazaban en tu piel.
Desaparecieron
las memorias
dibujadas
por nuestros pasos,
y todo lo que un día
fuimos
hoy se llama
ayer.
No logro entender
esta página arrancada
que me deja sin final.
Mis letras
dejas sin sonido,
dejas mi pecho
sin latir.
¿Y es que acaso
en silencio
gritas por que duele?
o ¿es que en el pasado
jugábamos
a matar la soledad?.
Y quedo sola
como árbol
que marchito
es tirado al fuego
y me consumo
en estas lágrimas
que se parecen tanto
a ti.
Guardo silencio
y pretendo no fallecer
aunque enferma de amor
gima delante del cielo
pidiendo piedad.
Y te espero
(aunque las circunstancias
digan lo contrario).
Y muero
con una pequeña muerte
que me atraviesa el pecho
cada noche.
Despierto
y el sol
es una nueva esperanza
pero oscurece
y sigo agonizando.
No fui suficiente
aunque fuera eterno mi fuego.
Fueron diminutas mis manos
aunque mis ojos
se llenaran de grandeza
ante tus quimeras de ardor.
Fui tonta como la vez primera
y viví sabiendo que era
la última vez
que mi pecho sangraría
por regalarse a ti.
Te quise tanto
como te amo hoy
-aunque mi rostro
diga lo contrario:
que te quise
y no te quiero
y se hace duro el tiempo
en que la luz de tus ojos
no me toca
y vivo pidiéndole
migajas al recuerdo
para no perecer
sin volverte a ver-.
Quizás un día deje
de anhelarte
y se apaguen las luces
y las estrellas.
Entonces nada será
suficiente en el mundo
y lloraré.

28 de junio de 2008

Náufrago



Navegar a la orilla
de tu cintura
y precipitarme al adentro
de tus muslos.
Naufragar en tempestades
de tu vientre,
anclar mi barca
en el fondo de ti.
Nadar hasta el clímax
de tus mares,
hundirme ahogado
en tu ser
y morir en tus aguas
de sirena,
invocando tu esencia arrecife
perfumada de mar.

25 de junio de 2008

Clímax


Tú jadeando
en mi oreja
mientras tu mano
gira
hacia tu
madreselva.
Yo estática y muda
como partitura vacía
escribiendo un poema
acerca de tu mano
en posesión
de tu humedad.
Yo taciturna
espectadora
esperando derrames
mezclados con gemidos.
Yo haciendo papel de musa
y haciéndote musa en el papel.
Observando.
Leyendo los mapas
que se forman
en el subir y bajar
de tu mano,
placenteros a mi vista
y a tu piel erguida
que al final de estos grafemas
le da la bienvenida
al orgasmo.


5 de junio de 2008

Mendigando

Ñangotada
frente a la vitrina
esperando
que una mano prójima
se apiade
de mi sexo abierto.
Tengo los bolsillos
llenos de ganas
y el sol del mediodía
se hace chico
ante mi ardor.
Los cupones
costean sexo
sin orgasmo
y al gobierno
no le quedan
de aquellos
hombres
que te acarician
con mirar.
Mis manos
ya cansadas
han preferido
dormir,
esperar,
rogarle
a un transeúnte
una limosna
aunque me deje
con hambre
y se acreciente
mi sed.
En los hospitales
la fila es muy larga
y no le encuentran
el ombligo
a mi enfermedad.
En los cementerios
ya no hay lugar
y en el manicomio
me tienen lástima.
Ni siquiera en el supermercado
encuentro una botella
de fuego
para apagarme.
La cuenta de banco
se ha quedado
sin esperma
y todo en mí
se hace estéril
(excepto
el deseo de comer).
Me arrodillo
a rezar
por la carne
y por aquel maldito
que se lo ha comido
todo.
Me ñangoto
frente a la vitrina
con mi sexo abierto
a meterle miedo
al gordo
con mi sequía

Versículo I -Primer premio Certamen Literario UPR Cayey 2008-


En el principio era la Poesía
y la poesía era Dios.
Y reinaba sobre todo
lo que existía,
y todo estaba hecho
con la esencia de ella.
Y la poesía era mujer
de pechos fértiles
que amamantaban
a la Vida.
Sus caderas fuertes
parían musas
que volaban luego
en el Edén.
Y Dios era buena.
Me hizo nacer entre nubes
de carbones lápices.
Me enseñó a escribir su nombre
en las hojas de la vid
y con su vino me embriagaba
cada noche
haciéndome soñar
con estalactitas celestiales.
Y Dios se hizo mi madre.
Me permitió
ver su sonrisa,
me tomó entre sus brazos
y me regaló una musa
que escondía
detrás de su oreja.
Y éramos felices Dios
y yo.
Y yo la contemplaba desnuda
paseándose por los aires
mientras yo le cantaba mi canción.
Hasta que un día
quise ser como ella
(pero no pudo ser)
y desterrada del paraíso
he llegado
a este infierno
donde Dios
es solo una palabra
esperando
a ser escrita.

Intert(s)ex(t)ualidad - Poema ganador 3er lugar Certamen Literario UPR Cayey


Me escogió a mí,
así,
como al azar.
Me llevó a su cama
y me tocó
con la timidez
del extraño que era
pero mientras
más y más
me tocaba
se iba haciendo
parte de mí
y yo parte de él.
Me miraba fijamente,
penetraba en mí,
perdía la razón
y hasta el tiempo
creyendo de pronto
que encontraba su reflejo
muy adentro
de mí.
Y conmigo luchaba
como si en mis
profundidades
encontrara
la salida
y la salvación.
Entonces me buscaba
cada noche
con una mirada
íntima
y la sonrisa
de complicidad.
Volvía a penetrarme
(primero con dulzura,
luego con violencia)
hasta caer rendido
sin siquiera
haber tocado
el clímax
con sus ojos.
Y una noche
me encontró dispuesta,
alas abiertas
sobre su cama
-no tuvo que buscarme-.
Fue esa noche
cuando devoró
mis adentros
por completo,
acabó conmigo
para completarse él.
Me dejó
como muerta
sobre su cama
cuando acabó
de leer
mi última página.
Entonces me cerró
y me devolvió
al estante
sonriendo
con placer.