Me arropa la sábana
de tu ausencia.
Una brisa
escalofriante
se apodera
de mi habitación.
Este bemol afligido
baila lento
y vocifera
vocablos
de hielo
a mi corazón.
Un amor
inédito
permanece
sordomudo
en mis entrañas.
Giro
como torbellino
sin rumbo
para encontrarte
aquí.
Y no te encuentro
en el frasco
de mis recuerdos.
He derramado
toda tu esencia,
y me quedo sola
-sin ti-.
Acaricio
este espacio
vacío
que lleva
tu nombre.
Enjugo
una última
lágrima
por quererte
así
y me entrego
impotente
a este sueño
de olvido
que parece
una pesadilla
sin fin.


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