
El deseo
es una musa
que lleva
tu nombre
incrustado
en la piel.
Es un demonio
de carne
que me posee
cuando me mira
con tus ojos.
Es una nube
que me penetra
a la luz
de mi invisibilidad.
Es la mano
que castiga
mis ganas
al encontrarse
a solas.
El deseo tiene
tu rostro,
tu cuerpo,
y tu forma
de besar
en mis
recuerdos.
Mi deseo
nace de
tu ausencia
y muere en
la cama
que arropa
mi soledad.

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