18 de noviembre de 2007

El Nombre


Ayer,
cuando las sombras
se convertían en eco
escribí sobre unas hojas
tu nombre de papel.
La noche
no era la misma,
no ha sido igual
desde que
tus ojos afligidos
se saciaron de mí.
Ahora los sabores
son distintos.
La paz inunda
todo mi cuerpo,
tu nombre habita
cada espacio
por que lo escribo
lo leo, lo toco,
lo siento.
Siempre estarás
como las venas
en el pecho,
cerca.
Serás mi sangre
mi palpitar
mi imaginación
y mi condena;
porque tu nombre,
dentro de mí
se ha ido transformando,
que tú ya no eres tú
y tu nombre de carne

se ha convertido en poesía.

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